martes, 18 de noviembre de 2014

Quién sabe comerse un coño, sabe disfrutar de un buen rabazo

Hace unas semanas quedé con una pareja. Les conocí en una local de intercambios. Aunque en un principio sólo fue una relación de sexo entre los tres, con el tiempo se fue creando una amistad cómplice.
En una ocasión, preparando una fiesta swinger en su casa, mi amigo, a espaldas de su esposa me confesó que siempre había tenido la fantasía de comerse un rabo pero que temía que su mujer no lo entendiera. Me confirmó que aunque le costó mucho dar el paso, al final su mujer fue comprensiva y no le puso ningún reparo. Esto les abrió a otras formas de entender el sexo en su pareja.
Le pregunté que cuántos rabos se había chupado a medias desde que dieron el paso. No supo decirme pero sí me habló que seguramente más de cien cipotes habrían caído a medias.
Uno de esos cien es el mío.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Son besos especiales cuando se tiene un tarugo de por medio

Efectivamente, así me define un buen amigo con el que a veces he tenido el placer de realizar un trío pilonero con su esposa los besos "piloneros". Este amigo me comenta que no se trata de comerse un rabo a medias, entre su esposa y él, si no de ampliar el nivel de beso o comerse la boca con su mujer, teniendo un superlativo capullón entre medias.
Estoy de acuerdo. Son besos especiales esos que te das con tu mujer o una amiga, cuando compartes con ella un tarugo erecto. ¿No os parece?